La depresión es una enfermedad muy peligrosa que puede causar la muerte y sin embargo muchas personas no saben que la padecen. Se caracteriza por una pérdida del interés en el mundo exterior, desanimo, falta de concentración, perdida de ilusiones y deseos,  un sufrimiento profundo y una gran angustia sin causa aparente, una tendencia a auto atacarse y culpabilizarse por todo, creencias negativas sobre el futuro, problemas para dormir, falta de apetito o comer de manera excesiva, pensamientos suicidas.

En la depresión parecería que la persona quiere destruirse, con un grado de crueldad extremo contra sí mismo, totalmente ilógico y muchas veces inconsciente.

Existen muchas explicaciones para poder entender las causas de la depresión.

Desde el punto de vista físico se ha demostrado que el cerebro es incapaz de producir sensaciones de placer, existe un mal funcionamiento en el momento de la sinapsis y el mensaje de placer queda bloqueado, los antidepresivos ayudan a desbloquear este proceso.

 Sin embargo, los medicamentos no son suficientes. En la depresión es necesario hacer un trabajo multidisciplinario entre psicólogos y psiquiatras.

Una terapia psicológica puede ayudar a entender por qué tanta rabia contra sí mismo, qué sucedió en el proceso de construcción de la identidad para que se odie tanto, qué elementos entraron en juego, qué causó el conflicto. Hacerlo consciente permite dar un giro en nuestra propia historia y construir nuevas relación con los objetos del pasado para tener un mejor vínculo con lo que uno es en el presente.  El pasado no se puede cambiar  pero si podemos modificar las representaciones que tenemos del pasado, al hacerlo nuestro presente cambia.